Pep Nicolau Parra está cansado, pero satisfecho. El presidente de la Asociación de Comerciantes y Restauradores de Inca ha vivido, un año más, con mucha intensidad las tres Ferias previas al Dijous Bo y ayer, cuando ya había pasado todo o casi todo -porque todavía hay actividades previstas para este sábado y para la próxima semana-, pasó un balance que calificó de “muy positivo, aunque siempre se puede mejorar, evidentemente”.

Nicolau tiene una relación muy directa con el Ayuntamiento de Inca y, de alguna manera, es la voz de estos comerciantes y restauradores que se implican en la preparación y puesta en escena de la feria más multitudinaria de Mallorca.

“Sí, estoy un poco cansado, pero muy tranquilo”, dice, de entrada, Pep Nicolau. “Hemos tenido la suerte de que nos acompañara el buen tiempo y el Dijous Bo ha sido lo que todos queremos que sea: una jornada en la que Inca se convierte en punto de referencia de todas las Baleares y en la que todo el mundo se lo ha pasado bien”. “Quiero dar las gracias a todos, porque una vez más, hemos sacado esto adelante, un gran Dijous Bo”.

“Quizá cabría reforzar o retocar un poco las actividades de la primera feria, la Fira de la Terra, pero tenemos tiempo delante para analizar esta posibilidad”, matiza el portavoz de los comerciantes.
“En la segunda feria, la del Ocio, tuvimos que aplazar algunas actividades debido a la lluvia, pero, por fortuna, las pudimos recuperar el fin de semana de Santa María la Mayor, o sea, que conseguimos evitar suspensiones definitivas”, explica.

Ocho kilómetros de feria han albergado un sinfín de actividades en el Dijous Bo. “Ha sido mucho trabajo, pero creo que la mayoría de comerciantes están contentos”, comenta Nicolau. “Los restauradores quizá han sido los más beneficiados, suele ser lo normal en esta fecha”, matiza.

La aglomeración de personas que prácticamente ha colapsado Inca en las últimas horas no ha provocado ningún incidente de importancia. Los cuerpos de seguridad han controlado muy bien la situación, pero por suerte no han tenido que emplearse a fondo. “En estos casos, la prevención es la mejor medida, estamos acostumbrados a ello”, señala Nicolau.

Antes de que todo empezara, Pep Nicolau había declarado que noviembre y octubre eran “la temporada alta” de Inca. “Sigo creyéndolo así, y a las pruebas me remito”, dice ahora, semanas después. “Ahora llega el tiempo del descanso activo”, concluye.

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