Fomentar la cetrería desde Inca

La exposición de aves de rapiña es siempre unas de las grandes atracciones en las Fires de Inca y en el Dijous Bo. Todos quieren ver de cerca a estas aves majestuosas, habituales en los documentales sobre naturaleza y protagonistas de un arte milenario: la cetrería.

No existen datos concretos sobre el origen de la cetrería. Algunos textos antiguos sitúan su origen en China, pero lo que sí se sabe es que tuvo su apogeo en la Edad Media y que aún se practica con asiduidad en Oriente, particularmente en Mongolia.

La Asociación de Cetreros y Grandes Rapaces de España se ha puesto en marcha recientemente en Inca, aunque su vocación es nacional, como señala uno de sus integrantes, Manuel Pérez, que explica los objetivos de la asociación: “Básicamente fomentar la cetrería, y también ayudar en cualquier iniciativa del Govern balear sobre este tipo de fauna”.

La Asociación exhibe varias especies de águilas, como reales, perdiceras o de Harris, además de azores, búhos, lechuzas y hasta buitres leonados. El propio Pérez califica la cetrería como una afición “complicada” porque, asegura, “requiere mucha dedicación y no todo el mundo dispone del tiempo adecuado, pero es un hobby muy bonito”.

Sobre los hábitos de caza de estas aves depredadoras, explica que con las águilas reales “se puede hacer hasta caza mayor, aunque en su hábitat natural está claro que normalmente no intentará apresar una cabra, sólo lo hace inducida por el hombre. En su hábitat buscará presas más pequeñas que le bastan para alimentarse”.

Pérez explica que las perdiceras son águilas adecuadas para la caza de patos o palomas, mientras que la de Harris es experta en la captura de conejos y liebres.

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