El Teatre Principal de Inca acogió este viernes por la tarde el acto más esperado de la Semana Grande del Dijous Bo 2025, con la lectura del pregón a cargo de Bartomeu Bauçà Arrom, precedido por las palabras del alcalde, Virgilio Moreno. El público llenó el recinto en una velada marcada por la emotividad, el recuerdo de las raíces y el sentimiento compartido de orgullo inquero.
El alcalde de Inca, Virgilio Moreno, dio la bienvenida al Teatre Principal destacando que el pregón del Dijous Bo marca el inicio de la semana grande de Inca, “el día que nos identifica y nos une, que nos recuerda de dónde venimos y nos proyecta hacia dónde queremos ir”.
Moreno subrayó que el pregón es un homenaje a las personas que hacen grande la ciudad, aquellas que representan los valores que definen Inca: el esfuerzo, la constancia, la generosidad y el orgullo de ser inquense.
Dirigió palabras de afecto y reconocimiento al pregonero Bartomeu Bauçà Arrom, a quien destacó como ejemplo de estos valores. Recordó su labor como presidente del Club Bàsquet Ciutat d’Inca y fundador del Club Bàsquet Dijous Bo, resaltando que ha sabido unir generaciones, implicar familias y convertir el deporte en una forma de amar Inca.
El alcalde comparó el espíritu del baloncesto con el del Dijous Bo, afirmando que ambos representan trabajo en equipo, esfuerzo compartido e ilusión colectiva.
Concluyó afirmando que el Dijous Bo es “una expresión de amor colectivo por nuestra ciudad”, que combina raíces, tradición, comercio, juventud y esperanza.
Hoy, Tomeu, tu pueblo te da las gracias por haber convertido tu amor por Inca en acción y compromiso. Eres un referente del Inca que crece, que trabaja y que nunca se rinde”
Por su parte, Bartomeu Bauçà inició el pregón con un sincero agradecimiento al Ayuntamiento y al alcalde por haberle elegido como pregonero, destacando el orgullo y la responsabilidad que supone dar la voz inicial a la feria más grande de Mallorca.
Hizo un recorrido muy emocional y personal por su vida, profundamente arraigada en Inca, recordando su infancia en la avenida de Lluc, cerca de la plaça del Bestiar, y el papel de sus padres, Miquel y Magdalena, como ejemplos de sacrificio, coraje y superación. Describió con ternura el ambiente de los días previos al Dijous Bo, el movimiento de camiones, animales y puestos que hacían vibrar el barrio.
Recordó su juventud en la escuela La Salle y los primeros Dijous Bo vistos con ojos de niño: las vacas del concurso, las atracciones y la alegría en las calles. Ya adulto, vivió la fiesta desde otra perspectiva, como profesional de la fontanería, con un estand de su empresa en la feria, combinando trabajo y compañerismo con los tradicionales almuerzos en el Bar Londres y el Bar Miquel.
También rindió homenaje a su familia: su esposa Margalida, su amor de toda la vida, y sus hijos Marina y Miquel, con quienes redescubrió el Dijous Bo desde su papel de padre, compartiendo la magia de la fiesta con una nueva generación.
Una parte importante del pregón estuvo dedicada al baloncesto, un deporte que, según dijo, “le ha dado mucho”. Relató la fundación del Club Bàsquet Ciutat d’Inca en 2012, tras la desaparición de un club anterior, y la posterior creación del Club Bàsquet Dijous Bo, nombre elegido para representar el espíritu y el orgullo de Inca. Subrayó los valores del deporte —compañerismo, esfuerzo, sacrificio y amistad— y cómo reflejan la misma esencia del Dijous Bo.
Bauçà destacó que Inca es una ciudad de deporte y tradición, y que el Dijous Bo simboliza esa combinación de raíces y modernidad, de esfuerzo colectivo y orgullo compartido. Hizo un llamamiento a disfrutar de la fiesta con intensidad, alegría y amor por la ciudad, agradeciendo el trabajo de campesinos, ganaderos, comerciantes, artesanos, clubes, voluntarios y del Ayuntamiento, que hacen posible cada edición.
Concluyó con un mensaje claro y emotivo:
El Dijous Bo es nuestro. Es de todos y para todos.
¡Visca Inca i visca el Dijous Bo!”
El acto se cerró, como es tradicional, con una destacada actuación musical del Orfeó l’Harpa d’Inca, dirigido por Margalida Aguiló Estrany, y el quinteto de la Orquestra de Cambra de Mallorca, con la participación del tenor José Manuel Sánchez y la soprano Aina Campaner, que interpretaron obras de Hagenberg, Barbieri, Puccini, Serrano y Verdi, entre otros.














