La «Fira de les Oportunitats», positiva pese a la crisis

En el marco de la I Fira, centrada en los productos artesanales, las plantes y las flores, se ha enmarcado la decimoprimera edición de la Fira de les Oportunitats. Han sido cinco intensos días (del 17 al 21 de octubre) durante los cuales los visitantes han podido disfrutar, en los puestos instalados en la plaza Mallorca de 10 a 21 horas, de precios realmente competitivos en productos de la máxima calidad. Se trata de una iniciativa de la Associació de Comerciants i Restauradors d’Inca, iniciativa de un éxito evidente, dado que hace más de una década que se lleva a cabo. En esta decimoprimera edición han participado comercios de Inca y de pueblos de los alrededores, pero incluso de Palma, que han podido ofrecer stock reciente de ropa, zapatos, material deportivo, óptica y complementos con descuentos que han llegado al 90 %, pero que de forma generalizada rondaban el 60 – 70 %. La entrada al recinto cerrado instalado en la plaza Mallorca ha tenido este año un coste de un euro por visitante. De este modo se pretendía garantizar en cierta medida la entrada de compradores realmente interesados, y por encima de todo colaborar con los gastos que se generan alrededor del montaje, como los servicios de seguridad, etc., que de otro modo correrían íntegramente a cargo de los comerciantes. Para evitar problemas de aparcamiento, el aparcamiento de la plaza estaba abierto para los visitantes de la fira.

Se respiraba un clima festivo en toda la ciudad en el día más concurrido de la I Fira, que da salida a un mes con cuatro de las ferias más populares de Mallorca, y que tiene como colofón el Dijous Bo, sin duda la más famosa, concurrida y popular feria de Mallorca, combinación de comercio, cultura, y actividades deportivas y lúdicas. Dando un paseo por la feria se podía palpar el ambiente de ocio y festivo y, pese a la crisis, los comerciantes comentaban de forma generalizada su satisfacción. Los visitantes, por su parte, disfrutaban de una interesante mezcla de productos artesanos locales y foráneos (como productos de alimentación orientales y alemanes, por ejemplo). Joan y Margalida, visitantes en el día de hoy, y que nos encontramos en los alrededores de la plaza Mallorca, nos comentaban satisfechos que “parece que ha venido mucha gente, aunque nos parece que antes, el año pasado por ejemplo, había más. Nosotros preferimos que esté un poco más tranquilo, porque venimos con los niños y es menos estresante así”. Un grupo de jóvenes confesaba su predilección por este tipo de fiestas populares, “mucho más divertidas que salir de noche, cuando no puedes ni hablar con la gente, y no hay tanta variedad de actividades”.

Por lo que respecta a la Fira de les Oportunitats exclusivamente, hemos encontrado disparidad de criterios entre los comerciantes, al contrario que entre los visitantes. Los clientes salían del recinto, de forma generalizada, con alguna bolsa de compras, pese a que los comerciantes comentaban mayoritariamente que la gente «ya no paga con billetes grandes, te pagan con la cantidad justa, todo el mundo está sufriendo la crisis «. La gente se mostraba satisfecha con la cantidad y variedad de productos. Este año muchos comercios acudían por vez primera a la Fira de les Oportunitats y casi todas afirmaban su inteés en retornar el año próximo.

Durante las horas centrales del día el tiempo acompañaba, con sol y nubes intercaladas, dando como resultado un espléndido día de otoño en Mallorca. La conclusión final es que todos padecemos la crisis, en mayor o menos medida, pero que considerando la situación nadie puede poner reparos. El atractivo y la calidad de la Fira de les Oportunitats se ha puesto de manifiesto, precisamente, en momentos de dificultad y de caída del consumo. Esto proporciona mucha confianza y seguridad a los organizadores de cara al futuro de esta iniciativa. Las Firas han comenzado con fuerza, y aún quedan por delante muchos días para disfrutar de infinidad de actividades variadas para toda la familia.

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