Una feria que reúne anualmente a unas 200.000 personas resulta obvio que tiene en el público el indiscutible protagonista. Pero no el único. Los animales representan una parte muy significativa del Dijous Bo y sin duda suponen un importante reclamo para el visitante. Una cita que tiene sus raíces en el mundo rural es el escaparate perfecto para exhibir las diversas especies más representativas de Mallorca.

Así, es tradicional ver exposiciones de pájaros, ganado ovino, caprino y equino y la estrella de la feria: el porc negre mallorquín. La muestra de razas autóctonas, el concurso ornitológico, la suelta de palomas o los espectáculos de cetrería son actividades con los animales como grandes protagonistas, muy apreciadas por el visitante del Dijous Bo, pero la exhibición de porc negre es cada año la más esperada.

El concurso morfológico de porc negre atrae la atención de muchos visitantes y se ha convertido en uno de los actos centrales de la feria. Una raza de cerdo autóctona de la isla, de mediano tamaño, que ha sido referente obligado en la economía rural de Mallorca desde tiempos remotos. La excelencia de su carne y la gran calidad de los productos derivados hacen del porc negre uno de los emblemas de la isla en el aspecto gastronómico. Y en el Dijous Bo se pueden ver cada año los mejores ejemplares.

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