Superado ya el ecuador del Dijous Bo, el ir y venir de gente continúa a través de los ocho kilómetros de stands instalados por el centro de la capital del Raiguer.
Después de la masiva degustación del gató de almendra gigante, las autoridades han continuado la marcha por la Gran Via Colon, General Luque, Jaume Armengol, Mercat Cobert, Miquel Duran, calle Major, Coc, Lluc, plazas del Bestiar y Font Vella para acabar en la Avenida Reis Catòlics en la exposicíón de coches.
En estos momentos la ciudad ha ralentizado su ritmo para pegar un bocado y reponer fuerzas tras varias horas de caminata por las muestras y exposiciones del Dijous Bo. Una cita que, como se ha encargado de recordar estos días el alcalde Pere Rotger, se prolongará ininterrumpidamente hasta las 20 horas para que «todos los que nos quieran visitar de los alrededores de Inca puedan venir por la tarde sin que se encuentren desmontando la feria», además de recibir a todos aquellos que por motivos laborales todavía no se han pasado por el Dijous Bo.
La feria más importante de la Isla echará el cierre con el concierto acústico de la popular Victoria Maldi en el Casal de Cultura (calle de Can Dureta, s/n), a partir de las 20 horas.
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